Estamos contentos porque acaba de ver la luz nuestro libro "Geobibliotecas" de la Colección EPI-UOC. Se trata de un libro de carácter divulgativo, que trata de acercar los Sistemas de Información Geográfica (SIG) a las unidades de información y bibliotecarios. Los datos y las tecnologías geográficas pueden ser vitales para encontrar nuevos roles y servicios para las bibliotecas, y para sacar más jugo a las competencias tradicionales de los bibliotecarios para la gestión de colecciones de datos geográficos. En definitiva, el libro intenta mostrar un mundo nuevo de posibilidades que se abre a las bibliotecas como institución como al personal bibliotecario, a través de la incorporación de datos y tecnologías geográficas en el quehacer de las bibliotecas.
Esperamos que os guste. Y también esperamos vuestro comentarios!
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miércoles, 11 de febrero de 2015
domingo, 2 de noviembre de 2014
GeoHumanities
El pasado Julio se lanzo el grupo de interés sobre Geohumanities.org, englobado dentro de las actividades Digital Humanities. Si las nuevas tecnologías de la información están tiendo un impacto en las Humanidades, no menos importante son las tecnologías geográficas o geo-espaciales y el concepto de tiempo y "lugar". La formación de un grupo dedicado a ello lo demuestra. Hay un interés creciente, y mucho, en la comunidad de humanidades digitales y bibliotecas en acercarse a los beneficios que aportan este tipo de tecnologías.
Geohumanities ya nace con una interesante web llena de contenidos. Para empezar con algo de contexto, muy recomendable es esta entrada de blog con un sumario detallado de la primero reunión del grupo de interés el verano pasado. Una de los primeras actividades será la creación de un repositorio curado de herramientas geográficas para geohumanities, como una extensión especializada del repositorio DiRT. Sin duda, habrá que seguir de cerca las actividades de geohumanites, y profundizar en más detalle en los proyectos que mezclan humanidades digitales y SIG que aparecen en su web. Próximas entradas darán cuenta de ello.
Geohumanities ya nace con una interesante web llena de contenidos. Para empezar con algo de contexto, muy recomendable es esta entrada de blog con un sumario detallado de la primero reunión del grupo de interés el verano pasado. Una de los primeras actividades será la creación de un repositorio curado de herramientas geográficas para geohumanities, como una extensión especializada del repositorio DiRT. Sin duda, habrá que seguir de cerca las actividades de geohumanites, y profundizar en más detalle en los proyectos que mezclan humanidades digitales y SIG que aparecen en su web. Próximas entradas darán cuenta de ello.
martes, 29 de julio de 2014
The Geographies of Beer
Sin duda, atrayente título: The Geographies of Beer. ¿Un nuevo tipo de cerveza? ¿O un mapa mundi con todas las cerveza del mundo?
Ninguna de las dos. El libro examina el impacto de la geografía en la tercera bebida más consumida del mundo, después del agua y el té (¿pensabais que la Coca-cola estaba en top 3?). Los más de 20 capítulo qeu forman el libro tratan de temas tan diversos como la geografía de la industria de la cerveza y de la comunicación social , la sostenibilidad y la difusión de cerveza de Europa, entre otros temas. Pero todos tiene en común en poner en relación la geografía y cerveza desde las perspectivas sociales, ambientales y regionales.
Esto enlace con una investigación personal que tenemos entre manos sobre la geografía de la producción científica. No nos referimos al análisis de la producción científica de forma agregada a nivel mundial o de países, sino a nivel individual de un investigador. Parecen dos conceptos totalmente opuestos sin ninguna relación aparente, tanto como geografía y cerveza, pero sorprende la información que surge cuando geografía y publicaciones científicas se analizan conjuntamente desde una óptica diferente.
Ninguna de las dos. El libro examina el impacto de la geografía en la tercera bebida más consumida del mundo, después del agua y el té (¿pensabais que la Coca-cola estaba en top 3?). Los más de 20 capítulo qeu forman el libro tratan de temas tan diversos como la geografía de la industria de la cerveza y de la comunicación social , la sostenibilidad y la difusión de cerveza de Europa, entre otros temas. Pero todos tiene en común en poner en relación la geografía y cerveza desde las perspectivas sociales, ambientales y regionales.
Esto enlace con una investigación personal que tenemos entre manos sobre la geografía de la producción científica. No nos referimos al análisis de la producción científica de forma agregada a nivel mundial o de países, sino a nivel individual de un investigador. Parecen dos conceptos totalmente opuestos sin ninguna relación aparente, tanto como geografía y cerveza, pero sorprende la información que surge cuando geografía y publicaciones científicas se analizan conjuntamente desde una óptica diferente.
viernes, 20 de junio de 2014
#destacables #bigdata #cloud #libraries (20/06/2014)
Daniel Goldberg, Miriam Olivares, Zhongxia Li, Andrew G. Klein (2014). Maps & GIS Data Libraries in the Era of Big Data and Cloud Computing. Journal of Maps and Geography Libraries, 10: 100-122
Si uno lee la primera parte de este artículo desde el contexto español, experimenta una sensación de envidia sana al constatar la realidad estadounidense en cuanto a la gestión de recursos geográficos en bibliotecas, la cual podría ser el escenario en un futuro próximo para las bibliotecas españolas. Pero si uno sigue, y lee la segunda parte del artículo, la cual se centra en como las nuevas tendencias tecnológicas como el cloud computing y big data se están ya introduciendo en las bibliotecas americanas para la gestión de datos geográficos, uno experimenta un alto grado de frustración al darse cuenta que este escenario es pura ciencia-ficción en el contexto español ahora mismo.
O puede que no.
En la segunda parte, el artículo describe un escenario real donde los datos geográficos son parte esencial de los recursos de investigación. Como para cualquier recurso, con el fin de que sea útil y de valor para la comunidad, debe mantenerse, documentarse y curarse debidamente a lo largo del tiempo. He aquí, donde los autores proponen las bibliotecas como perfectos candidatos para la curación de datos geográficos, en el contexto de datos científicos que de forma natural exhiben muchas sino todas las características que definen los proyectos de Big Data que, a menudo, explotan los nuevos paradigmas de computación en la nube.
Puede que este escenario no sea tan inimaginable en el contexto español.
Está claro que llevamos 20 años de retraso con respecto a la situación estadounidense. A nadie se le escapa este hecho. Muchos países en desarrollo no saben lo que es un PC, pero saben perfectamente lo que es un smartphone y las posibilidades que ofrece. Los motivos de este salto tecnológico son obviamente distintos a los que comentamos en esta entrada, pero nadie obliga a las bibliotecas españolas a seguir una línea secuencial en la adopción de tecnologías. No tiene ningún sentido empezar con la gestión de datos geográficos con el contexto tecnológico de hace 20 años, simplemente porque ese fue el punto de partida de las bibliotecas americanas. ¿Por qué no coger el carro del Big Data, cloud computing, y demás tecnologías actuales para dar un verdadero salto tecnológico y. mucho más importante, de valor añadido en cuanto a nuevos servicios de gestión y curación de datos científicos y geográficos para la comunidad?
El cambio tecnológico actual brinda una oportunidad única a las bibliotecas para subirse al carro de la curación y gestión de datos geográficos y de carácter científicos con tecnología de almacenamiento y procesamiento con coste casi nulo. Como siempre, la tecnología sola no va a solucionar todos los problemas y retos que hay que superar, hay que apostar decididamente en formación específica en estos nuevos tipos de datos desde la biblioteca.
O puede que no.
En la segunda parte, el artículo describe un escenario real donde los datos geográficos son parte esencial de los recursos de investigación. Como para cualquier recurso, con el fin de que sea útil y de valor para la comunidad, debe mantenerse, documentarse y curarse debidamente a lo largo del tiempo. He aquí, donde los autores proponen las bibliotecas como perfectos candidatos para la curación de datos geográficos, en el contexto de datos científicos que de forma natural exhiben muchas sino todas las características que definen los proyectos de Big Data que, a menudo, explotan los nuevos paradigmas de computación en la nube.
Puede que este escenario no sea tan inimaginable en el contexto español.
Está claro que llevamos 20 años de retraso con respecto a la situación estadounidense. A nadie se le escapa este hecho. Muchos países en desarrollo no saben lo que es un PC, pero saben perfectamente lo que es un smartphone y las posibilidades que ofrece. Los motivos de este salto tecnológico son obviamente distintos a los que comentamos en esta entrada, pero nadie obliga a las bibliotecas españolas a seguir una línea secuencial en la adopción de tecnologías. No tiene ningún sentido empezar con la gestión de datos geográficos con el contexto tecnológico de hace 20 años, simplemente porque ese fue el punto de partida de las bibliotecas americanas. ¿Por qué no coger el carro del Big Data, cloud computing, y demás tecnologías actuales para dar un verdadero salto tecnológico y. mucho más importante, de valor añadido en cuanto a nuevos servicios de gestión y curación de datos científicos y geográficos para la comunidad?
El cambio tecnológico actual brinda una oportunidad única a las bibliotecas para subirse al carro de la curación y gestión de datos geográficos y de carácter científicos con tecnología de almacenamiento y procesamiento con coste casi nulo. Como siempre, la tecnología sola no va a solucionar todos los problemas y retos que hay que superar, hay que apostar decididamente en formación específica en estos nuevos tipos de datos desde la biblioteca.
martes, 17 de junio de 2014
Github como el repositorio universal
Almacenar, acceder y descubrir datos de forma efectiva y eficaz es en esencia un problema común a prácticamente todas las disciplinas científicas. EN cada disciplina, la idiosincrasia de los datos, unido a la forma de trabajo y los métodos propios, hace que existan soluciones particulares para cada disciplina científica. Tomemos la comunidad SIG, la cual conozco bastante. Existe un servicio respaldado por un organismo internacional de normalización (OGC) denominado Catalogue Service for Web (CSW) que define una interfaz de consulta para buscar y recuperar registros de metadatos asociados a recursos geográficos teniendo en cuenta criterios de búsqueda de carácter espacio-temporal. Así mismo, el servicio CSW también especifica el modelo de datos interno para que cada uno de los registros del catálogo sea consultable de forma adecuada
La misma filosofía se aplica a otras disciplinas tan dispares como eGobierno, Unidades de Información, bioinformática, etc. las cuales disponen también de servicios similares en forma de registros o catálogos que albergan metadatos y permiten la búsqueda de recursos de acuerdo a las peculiaridades de cada disciplina. Como no, estos servicios y sus respectivos modelos de datos e interfaces de consulta vienen respaldados por normas internacionales de estandarización.
Tanta estandarización parece que crea justo el efecto justo contrario: fragmenta. La investigación actual es multi-disciplinar por lo que es habitual que científicos de una disciplina necesiten recursos de otras disciplinas. Al final resulta que se necesitan nuevos estándares para que catálogos de distintas disciplinas se entiendan entre ellos para que la promesa todavía incumplida de eScience se convierte en realidad: acceso y búsqueda de recursos científicos multi-disciplinares.
Y entonces llega Github. Una plataforma web online que nació como repositorio para el control de versiones de código fuente. El proceso de desarrollar una aplicación es arduo e iterativo. Un programador genera diversas versiones del código a medida que añade nuevas funcionalidades. En cada nueva versión, el programador documenta (metadatos de contexto) las nuevas funciones añadidas o qué errores ha solucionado. Si la nueva versión no le convence, entonces siempre puede recuperar el estado anterior del código, o el anterior del anterior. Github mantiene el control de versiones de todos los ficheros de código desde la creación de proyecto. Es un gran repositorio online que gestiona el ciclo de vida de un recurso de información. Lo poco que hace lo hace excepcionalmente bien.
Encima de la funcionalidad básica, Github añade una capa social, la cual hace fácil crear comunidades espontáneas de desarrolladores: algunos contribuyen a proyectos de terceros, se permite la descarga de un repositorio de código pero con la diferencia que la copia maestra siempre la gestiona el propietario o creador del repositorio original. Y todo esto es posible con uno o dos clicks.
El funcionamiento de Github parece el sueño de eScience para cualquier científico. Tener acceso a un inmenso repositorio de datos, donde se mantienen distintas versiones de los datos, se accede a cada una de las versiones, y se pueden descargar los datos localmente pero con la salvedad de que siempre se puede obtener la ultima versión de los datos yendo al repositorio original. Venga ya! No me lo creo!
La comunidad ha encontrado multitud de usos nuevos y creativos para los que Github no fue inicialmente diseñado: desde control de documentos, imágenes, la escritura de libros colaborativa, hasta repositorios de datos de la administración pública, e incluso de datos geográficos. ¿Necesitamos servicios altamente especializados pero estandarizados según la disciplina que no logran hablar entre ellos? ¿o servicios generalistas, pero con la capacidad de generar valor? ¿Para cuando un Github que permita el acceso, compartición y recuperación de datos científicos multidisciplinares?
La misma filosofía se aplica a otras disciplinas tan dispares como eGobierno, Unidades de Información, bioinformática, etc. las cuales disponen también de servicios similares en forma de registros o catálogos que albergan metadatos y permiten la búsqueda de recursos de acuerdo a las peculiaridades de cada disciplina. Como no, estos servicios y sus respectivos modelos de datos e interfaces de consulta vienen respaldados por normas internacionales de estandarización.
Tanta estandarización parece que crea justo el efecto justo contrario: fragmenta. La investigación actual es multi-disciplinar por lo que es habitual que científicos de una disciplina necesiten recursos de otras disciplinas. Al final resulta que se necesitan nuevos estándares para que catálogos de distintas disciplinas se entiendan entre ellos para que la promesa todavía incumplida de eScience se convierte en realidad: acceso y búsqueda de recursos científicos multi-disciplinares.
Y entonces llega Github. Una plataforma web online que nació como repositorio para el control de versiones de código fuente. El proceso de desarrollar una aplicación es arduo e iterativo. Un programador genera diversas versiones del código a medida que añade nuevas funcionalidades. En cada nueva versión, el programador documenta (metadatos de contexto) las nuevas funciones añadidas o qué errores ha solucionado. Si la nueva versión no le convence, entonces siempre puede recuperar el estado anterior del código, o el anterior del anterior. Github mantiene el control de versiones de todos los ficheros de código desde la creación de proyecto. Es un gran repositorio online que gestiona el ciclo de vida de un recurso de información. Lo poco que hace lo hace excepcionalmente bien.
Encima de la funcionalidad básica, Github añade una capa social, la cual hace fácil crear comunidades espontáneas de desarrolladores: algunos contribuyen a proyectos de terceros, se permite la descarga de un repositorio de código pero con la diferencia que la copia maestra siempre la gestiona el propietario o creador del repositorio original. Y todo esto es posible con uno o dos clicks.
El funcionamiento de Github parece el sueño de eScience para cualquier científico. Tener acceso a un inmenso repositorio de datos, donde se mantienen distintas versiones de los datos, se accede a cada una de las versiones, y se pueden descargar los datos localmente pero con la salvedad de que siempre se puede obtener la ultima versión de los datos yendo al repositorio original. Venga ya! No me lo creo!
La comunidad ha encontrado multitud de usos nuevos y creativos para los que Github no fue inicialmente diseñado: desde control de documentos, imágenes, la escritura de libros colaborativa, hasta repositorios de datos de la administración pública, e incluso de datos geográficos. ¿Necesitamos servicios altamente especializados pero estandarizados según la disciplina que no logran hablar entre ellos? ¿o servicios generalistas, pero con la capacidad de generar valor? ¿Para cuando un Github que permita el acceso, compartición y recuperación de datos científicos multidisciplinares?
domingo, 1 de diciembre de 2013
Se busca geobibliotecario (2)
Hemos plasmado nuestras ideas previas sobre el role de geobibliotecario en un artículo publicado en EPI, el cual se puede descargar desde e-LIS, donde comentamos la necesidad de abordar de forma colaborativa la gestión de los datos geográficos producidos en las universidades [1]. Los datos geográficos son transversales ya que muchas departamentos distintos bien los producen o los utilizan en sus proyectos. La gestión de estas colecciones sería mucho más eficaz desde un servicio central en las universidades como lo es la biblioteca, donde sus profesionales pueden ofrecer su buen hacer en gestión de colecciones aplicado a este tipo particular de datos.
Esperamos vuestro comentarios y sugerencias!
[1] C. Granell-Canut, E. Aquilar-Moreno. Se busca geobibliotecario: los datos geográficos entran en la biblioteca. Profesional de la Información, 22(6):569-573, 2013. doi:10.3145/epi.2013.nov.10
Esperamos vuestro comentarios y sugerencias!
[1] C. Granell-Canut, E. Aquilar-Moreno. Se busca geobibliotecario: los datos geográficos entran en la biblioteca. Profesional de la Información, 22(6):569-573, 2013. doi:10.3145/epi.2013.nov.10
domingo, 21 de julio de 2013
Se busca geobibliotecario
The librarian (El bibliotecario) es un serie de películas al estilo de Indiana Jones, donde el protagonista es una especie de bibliotecario-aventurero que trabajo para una sección "oculta" de la biblioteca de Nueva York, siempre presto a resolver inteligentemente (por eso es bibliotecario) cualquier situación inesperada. Aunque la serie no es ningún prodigio, me he acordado de ella al toparme con las siguientes ofertas de trabajo para Universidades americanas casi al unisono (Mayo/Junio 2013):
Las ofertas anteriores están acotadas al contexto de las bibliotecas universitarias americanas. Lo cual no significa que deba ocurrir esta tendencia en España. El hecho, casi innegable hoy en día, es que el rol de "geobibliotecario" no existe ni parece que se perciba como necesario en el contexto español. Sin embargo, creo que estas ofertas ya marcan un claro camino de las nuevas tendencias y roles que las bibliotecas deben adoptar para mantener su protagonismo en la sociedad actual en general y en el contexto universitario en particular. Desde la perspectiva de un investigador en IG, me llama poderosamente la atención los siguientes aspectos de estas ofertas de trabajo
(1) Se pide como formación primaria documentacion, complementado con conocimientos de SIG a nivel de experiencia y/o formación En este sentido, me alegra que se conserve la figura del documentalista/bibliotecario como formación primaria pero a la vez especializado en SIG. Es una cuestión de adaptarse o morir, pero con sentido común o servicios de una biblioteca deben adaptarse a los cambios sociales y tendencias en tecnologías y es una realidad hoy en día que la IG es un tipo de datos omnipresente en la vida cotidiana Cuando nos daremos cuenta en España de esta transformación?
(2) Se hace hincapié implícitamente en la trasversalidad de la IG para muchas disciplinas, con el hecho de que las bibliotecas universitarias ofrezcan un servicio común pero especializado a los departamentos e investigadores de una universidad. En este sentido, la IG deja de ser algo especifico de unos pocos para convertirse en un servicio troncal para la comunidad universidad. Ahora mismo, tan solo hay que ver la emergencia de los proyectos Smart Campus de las universidades españolas para darse cuenta de la importancia del mantenimiento , acceso, compartición y provisión de la IG.
(3) Se enfatiza en el rol de la gestión de estas colecciones por parte de personal bibliotecario especializado, los llamados "geobibliotecarios". No es nuevo que las bibliotecas gestionen colecciones de recursos para la comunidad universitaria como por ejemplo los repositorios institucionales de artículos científicos. En este caso, por ejemplo, el personal de la biblioteca pide a los investigadores los artículos publicados y se encarga de generar los metadatos correspondientes, publicar todo junto en el repositorio , y suministrar al investigador el handler para que tenga acceso al articulo de forma permanente. El investigador produce los datos (en forma de articulo científico) y el bibliotecario se encarga de su gestión en forma de metadatos, documentacion y registro para facilitar el acceso publico y compartición.
Y aquí hemos tocado con hueso duro. Eso mismo es el eterno problema en la comunidad SIG. ¿Quien documenta adecuadamente los datos geográficos que se van generando continuamente? ¿Lo hace el creador del recurso? Debería, y así es en algunos casos, pero no es la practica habitual. Parece que hay un gran vacío cuando se aborda la creación de metadatos de recursos SIG. Se percibe en general como una aspecto vital para la comunidad SIG, pero no se vislumbra quién o qué perfil puede desempeñar con claridad ese rol. Evidentemente, existen herramientas software de generación de metadatos que hasta cierto punto ayudan a rellenar algunos descriptores de metadatos aunque la supervisión humana es aun necesaria. Tal como ocurre con el ejemplo del mantenimiento de la colección de artículos científicos en un repositorio institucional, ¿podría ser el "geobibliotecario" la persona adecuada por formación y conocimientos para la catalogación y documentacion de las colecciones de datos geográficos No me parece para nada una idea tan descabellada y resolvería un gran problema en la comunidad SIG.
Tal como anunciábamos anteriormente y mucho antes en el ultimo capitulo del libro "The Fourth Paradigm: Data-Intensive Scientific Discovery", el cual termina con algunas acciones y recomendaciones para llevar a cabo este cambio hacia una ciencia basado en grandes cantidades de datos. Una de ellas dice (las negritas son mías):
- Librarian for Geospatial Information Systems (GIS) Services, New York University Libraries, New York;
- Geospatial Information Librarian, The Ohio State University Libraries;
- Geospatial services librarian, The Pennsylvania state university libraries;
- GIS & Map Librarian, University of California, Berkeley.
Las ofertas anteriores están acotadas al contexto de las bibliotecas universitarias americanas. Lo cual no significa que deba ocurrir esta tendencia en España. El hecho, casi innegable hoy en día, es que el rol de "geobibliotecario" no existe ni parece que se perciba como necesario en el contexto español. Sin embargo, creo que estas ofertas ya marcan un claro camino de las nuevas tendencias y roles que las bibliotecas deben adoptar para mantener su protagonismo en la sociedad actual en general y en el contexto universitario en particular. Desde la perspectiva de un investigador en IG, me llama poderosamente la atención los siguientes aspectos de estas ofertas de trabajo
(1) Se pide como formación primaria documentacion, complementado con conocimientos de SIG a nivel de experiencia y/o formación En este sentido, me alegra que se conserve la figura del documentalista/bibliotecario como formación primaria pero a la vez especializado en SIG. Es una cuestión de adaptarse o morir, pero con sentido común o servicios de una biblioteca deben adaptarse a los cambios sociales y tendencias en tecnologías y es una realidad hoy en día que la IG es un tipo de datos omnipresente en la vida cotidiana Cuando nos daremos cuenta en España de esta transformación?
(2) Se hace hincapié implícitamente en la trasversalidad de la IG para muchas disciplinas, con el hecho de que las bibliotecas universitarias ofrezcan un servicio común pero especializado a los departamentos e investigadores de una universidad. En este sentido, la IG deja de ser algo especifico de unos pocos para convertirse en un servicio troncal para la comunidad universidad. Ahora mismo, tan solo hay que ver la emergencia de los proyectos Smart Campus de las universidades españolas para darse cuenta de la importancia del mantenimiento , acceso, compartición y provisión de la IG.
(3) Se enfatiza en el rol de la gestión de estas colecciones por parte de personal bibliotecario especializado, los llamados "geobibliotecarios". No es nuevo que las bibliotecas gestionen colecciones de recursos para la comunidad universitaria como por ejemplo los repositorios institucionales de artículos científicos. En este caso, por ejemplo, el personal de la biblioteca pide a los investigadores los artículos publicados y se encarga de generar los metadatos correspondientes, publicar todo junto en el repositorio , y suministrar al investigador el handler para que tenga acceso al articulo de forma permanente. El investigador produce los datos (en forma de articulo científico) y el bibliotecario se encarga de su gestión en forma de metadatos, documentacion y registro para facilitar el acceso publico y compartición.
Y aquí hemos tocado con hueso duro. Eso mismo es el eterno problema en la comunidad SIG. ¿Quien documenta adecuadamente los datos geográficos que se van generando continuamente? ¿Lo hace el creador del recurso? Debería, y así es en algunos casos, pero no es la practica habitual. Parece que hay un gran vacío cuando se aborda la creación de metadatos de recursos SIG. Se percibe en general como una aspecto vital para la comunidad SIG, pero no se vislumbra quién o qué perfil puede desempeñar con claridad ese rol. Evidentemente, existen herramientas software de generación de metadatos que hasta cierto punto ayudan a rellenar algunos descriptores de metadatos aunque la supervisión humana es aun necesaria. Tal como ocurre con el ejemplo del mantenimiento de la colección de artículos científicos en un repositorio institucional, ¿podría ser el "geobibliotecario" la persona adecuada por formación y conocimientos para la catalogación y documentacion de las colecciones de datos geográficos No me parece para nada una idea tan descabellada y resolvería un gran problema en la comunidad SIG.
Tal como anunciábamos anteriormente y mucho antes en el ultimo capitulo del libro "The Fourth Paradigm: Data-Intensive Scientific Discovery", el cual termina con algunas acciones y recomendaciones para llevar a cabo este cambio hacia una ciencia basado en grandes cantidades de datos. Una de ellas dice (las negritas son mías):
"Establish digital libraries that support other sciences such as GIS in the same way the National Library of Medicine supports the bio-sciences".
jueves, 18 de julio de 2013
El rol de GI en documentación
Los servicios basados en la localización (LBS por sus siglas en inglés) responden en función donde uno se encuentra en un momento dado, es decir, su posición actual. Piensa en una app que te muestra las farmacias, restaurantes, tiendas, bares, o cualquier punto de interés cercano a tu posición actual. Si te mueves (cambias de posición), la respuesta del servicio variará según a la nueva localización. Sin embargo, en los LBS actuales, la localización y las tecnologías geo-espaciales son importantes, pero aún no son el corazón del servicio. Todavía se echa de menos servicios realmente especializados, dirigidos a cada individuo, que actúen geo-proactivamente haciendo uso del rico contexto geo-espacial mucho más allá de la mera localización.
En un artículo publicado en EPI hemos sugerido algunos usos de la localización y de las tecnologías geo-espaciales en las unidades de información [1]. Se trata de un primer paso para aupar la localización a un lugar central en el diseño de servicios para colectivos de unidades de información como pueden ser documentalistas. ¿Por qué no buscar libros por la zona donde ha nacido (o reside actualmente) el autor? ¿O por la referencia geográfica del libro (p.e. guía turística de la Toscana) en vez de por su temática o palabras clave? Por qué no recuperar los documentos de cierta provincia o región?
Una agradable sorpresa ha sido encontrarme hace poco con el sitio web Spain in Books. Se trata de un mapa web interactivo que permite enlazar lugares interesantes de España con las temáticas de libros. Selecciona sobre el mapa la Ciudad de las Ciencias y Artes de Valencia y obtendrás la lista de libros asociados. Es simple, cómodo e intuitivo para el ser humano, pero representa un cambio radical con respecto al status quo: la localización se integra por defecto en el interfaz de acceso para la consulta del catálogo de libros. Bienvenidos sean ejemplos donde sitúen la localización en el corazón de la futura generación de servicios!
[1] E. Aguilar-Moreno, C. Granell-Canut. Sistemas de información geográfica para unidades de información. Profesional de la Información, 22(1):80-86, 2013. doi:10.3145/epi.2013.ene.11
En un artículo publicado en EPI hemos sugerido algunos usos de la localización y de las tecnologías geo-espaciales en las unidades de información [1]. Se trata de un primer paso para aupar la localización a un lugar central en el diseño de servicios para colectivos de unidades de información como pueden ser documentalistas. ¿Por qué no buscar libros por la zona donde ha nacido (o reside actualmente) el autor? ¿O por la referencia geográfica del libro (p.e. guía turística de la Toscana) en vez de por su temática o palabras clave? Por qué no recuperar los documentos de cierta provincia o región?
Una agradable sorpresa ha sido encontrarme hace poco con el sitio web Spain in Books. Se trata de un mapa web interactivo que permite enlazar lugares interesantes de España con las temáticas de libros. Selecciona sobre el mapa la Ciudad de las Ciencias y Artes de Valencia y obtendrás la lista de libros asociados. Es simple, cómodo e intuitivo para el ser humano, pero representa un cambio radical con respecto al status quo: la localización se integra por defecto en el interfaz de acceso para la consulta del catálogo de libros. Bienvenidos sean ejemplos donde sitúen la localización en el corazón de la futura generación de servicios!
[1] E. Aguilar-Moreno, C. Granell-Canut. Sistemas de información geográfica para unidades de información. Profesional de la Información, 22(1):80-86, 2013. doi:10.3145/epi.2013.ene.11
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