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domingo, 13 de julio de 2014

Un paso más en Citizen Science

Se habla mucho estos días sobre iniciativas Citizen Science, es decir, en hacer partícipes a los ciudadanos en cualquiera de las fases que cubre un proyectos científico y por ende, en la ciencia en general. Las fases de las que hablo son por ejemplo recolección de datos, análisis de datos, discusión de resultados, y diseminación de resultados. 

En cuanto a la diseminación  de resultados, me he tropezado con la revista Frontiers in Neuroscience for Your Minds. Da un aire fresco y novedoso en cuanto que los niños y adolescentes no son los que escriben los artículos a la revista, sino que actúan de revisores tutelados por un científico en esta ardua tarea de revisar un artículo científico (mirad extracto de la revista bajo). Realmente un paso atrevido en esto de involucrar a los jóvenes en la ciencia y en el proceso científico. 
Frontiers in Neuroscience for Young Minds is a scientific journal that includes young people (from 8 to 15) in the review of articles. This has the double benefit of bringing kids into the world of scientific research – many of them for the first time – and offering active scientists a platform for reaching out to the broadest of all publics.

jueves, 12 de junio de 2014

Presentar como un TED

Siempre recibo la misma reprimenda cuando me compro un libro en un aeropuerto: "Esos libros no cuentan nada" o "eres un friky para arriba". Dejando estos ataques al derecho de comprar el libro que a uno le plazca, creo que tenemos la impresión de que los aeropuertos sean librería de segunda, donde uno puedo comprar únicamente el best-seller del momento. Posiblemente sea así, pero seguiré comprando libros en los aeropuertos en vez de ser el típico pasajero abducido por su smartphone.

Esta vez me tropecé con Talk Like TED, de Carmine Gallo. Tal vez por la cercanía a una conferencia que tenía, o porque la labor de transmitir mejor y más eficientemente nuestro trabajo es una de las asignaturas pendientes de muchísimos investigadores, me lo compré aún a sabiendas del aguacero que me esperaría de regreso a casa. He intentado poner en practica algunos de los consejos que aparecen en el libro en una conferencia reciente. Aunque queda todavía mucho por recorrer, me quedé con las caras de mi audiencia cuando intercalé una anécdota/historia en mi presentación. El grado de atención de los asistentes subió como la espuma, dejaron de mirar el correo, y simplemente me escucharon lo que ellos intuían que era algo "nuevo".  Este simple hecho merece la pena trabajar duramente en la forma de dar futuras presentaciones. 

Aquí un breve resumen de los 9 secretos que desglosa el señor Gallo en su libro:

Secreto #1.  La pasión lleva a la maestría. Si no tienes pasión en lo que haces, difícilmente vas a trasmitir pasión en tu presentación. ¿Qué hace que tu corazón cante? Habla sobre ello entonces. Difícilmente, nos cuenta el autor, no vas a inspirar a otros con una presentación si no tienes pasión ni te sientes inspirado en lo que haces. 

Secreto #2. Cuenta historias para llegar a los corazones y las mentes de tu audiencia. "Las historias son solo datos pero con alma". Las historias ilustran, iluminan e inspiran.

Secreto #3.  Presenta como si estuvieras conversando con un amigo. Sé natural, habla en un tono conversacional, y ensaya, ensaya, ensaya.

Secreto #4. Revela información que es completamente nueva para tu público, muéstrala de una forma creativa, o ofrece una manera fresca y nueva de resolver un viejo problema. Explica tu gran idea en 140 caracteres o menos. Si no puedes, es porque aún no tienes claro el mensaje fundamental de tu presentación. ¿Cual es la única idea que quieres que tu público recuerde de tu presentación? 

Secreto #5. Introduce algún momento inolvidable o sorprende durante tu presentación. Esto depende del tipo de presentación, pero a veces intercalar algún acto asombroso, que el público no lo espera, hace que la simbiosis entre el presentador y público sea perfecta. 

Secreto #6. Intercalar algo de humor en forma de anécdotas, vídeos, fotos, historias personal, etc. hace que la conexión con el público sea más fuerte y al mismo tiempo lo relaja, da un poco de descanso a la mente, para que siga con la capacidad de atención alta. 

Secreto #7. No más de 18 minutos de presentación. Está demostrado científicamente que la atención decae en presentaciones largas. Si son necesarios más de 18 minutos, entonces es recomendable utilizar técnicas como las del secreto #6 para mantener el estado de atención e interés invariable. La regla de los 18 minutos exige ser disciplinado en cuanto al contenido de la presentación. El autor recomienda crear un mapa de la presentación en tres pasos:

  • Paso 1: Un titular de la presentación al estilo de un tuit. 
  • Paso 2: Tres mensajes principales que se desprenden del titular 
  • Paso 3: Reforzar cada uno de los mensajes principales con historias, anécdotas, estadísticas, vídeos, etc. 


Secreto #8. Estimula todos los sentidos. Utiliza aspectos visuales para mejorar tu narración, no para duplicar lo que dices. Un mensaje multisensorial tiene mucha más posibilidad de quedarse retenido en la mente de tu público. Evita los bullet items en tus presentación. El autor recomienda no más de 40 palabras escritas en las primeras 10 transparencias. 

Secreto #9. Sé auténtico, abierto y transparente. Si intentas ser alguien o algo que no eres, fracasarás a la hora de ganarte la confianza de tu público. Práctica, práctica y práctica: De esa forma liberarás tu atención y concentración de los mecanismos de dar una presentación. 

sábado, 12 de abril de 2014

Algoritmos más listos que tú

Los algoritmos nos rodean. Pierre Levy afirma que estamos frente a un aumento de la inteligencia colectiva humana gracias al “estadio algorítmico”[1] en que nos encontramos. Sin embargo, el uso de estos mismos algoritmos para “facilitarnos” las cosas, más bien parece que nos lleve a una visión reduccionista de la Web.

Hace un tiempo que vengo notando como Amazon, Linkedin, Facebook, Google, etc. me proponen cosas que en principio me resultaban extrañas…

… como que Linkedin, me sugiera contactar con gente que tengo como contacto en Gmail, aunque ese correo ya no esté operativo y ellos no tengan cuenta en Linkedin…

Luego me resultaban un engorro…

… como que en todas las ventanas de publicidad se me ofrezca la compra de juguetes Lego, porque busqué algo sobre eso hace dos semanas…

Y al final me cabreaban…

… cuando me pregunto quién le ha dado a Google la misión de “organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil”…


No es difícil llegar a la conclusión de que algo desconocido está pasando por debajo cuando lanzo una búsqueda, hago un click o compro un artículo por la web. Se puede ver que estos diferentes servicios se comunican entre sí y aprenden de lo que hago, aunque no me lo hayan claramente dicho.

En 2011 Eli Pariser, lo presentó clara y concisamente en TED: Beware online “filter bubbles”[2]. Estos servicios, en aras de una óptima personalización de resultados (y marketing directo), están seleccionando por mí lo que quiero ver creando “burbujas de información”, esto es mostrándome en primer lugar aquellas cosas que, en base a lo que saben de mí, piensan me puede interesar. Frente a esto tengo varios problemas, supongo que compartidos por muchos:
  1. Me asusta que sepan tanto de mí, o que crean que lo saben que es peor.
  2. Además de encontrar resultados relevantes y pertinentes, me gustaría contrastar otras visiones y dejar que la información fluyera en mi pantalla libremente. Ahora mismo me encierran en mis temas de siempre.
  3. Sería interesante, primero que estos algoritmos fueran transparentes y los usuarios tuvieran la información sobre cómo funcionan; en segundo lugar, siendo consciente de ello y visto que no creo que los eliminen, estaría bien que el usuario pudiera activarlos o desactivarlos según necesidad.
  4. Cada vez más usamos dispositivos para uso personal y laboral, creándonos una especie de doble personalidad que Google no puede detectar. ¿Cómo las búsquedas de mi yo “personal”, pueden estar interfiriendo en mi yo “laboral”, y viceversa, generando así una pérdida de información? 

En todo caso la sensación que me queda es que el intento de hacernos la vida más fácil, puede contrariamente hacérnosla más complicada y menos rica.




[1] Alvaro, S. (2014) IEML: Proyecto para un nuevo humanismo. Entrevista a Pierre Lévy. CCCLab: investigación e innovación en Cultura. 26/03/2014



[2] Pariser, E. (2011) Beware online “filter bubbles”. En: TED talks, marzo 2011 http://www.ted.com/talks/eli_pariser_beware_online_filter_bubbles [Ultima visita: 2014-04-14]

lunes, 17 de marzo de 2014

Aprender programación desde el jardín de infancia

Cuando se entra en transiciones de puestos de trabajo, el final de uno conectado inmediatamente con el comienzo de un nuevo trabajo , el resultado es casi siempre la obligación de asumir tareas de ambos trabajos durante el período de transsición. Y esto es así en investigación porque resulta bastante habitual que queden tareas pendientes de la vieja institución, bien sea un artículo a medias o un informe casi por terminar, mientras uno ya comienza a asumir el nuevo rol en la nueva institución. En fin, no he tenido tiempo ni de escribir en este blog.

Aunque sí que me ha llamado la atención durante las pasadas semanas algunas noticias en prensa, entradas de blog e inclusos libros que claman el poder de los datos, y demandan una visión analítica y mayor preparación para el análisis por parte de la ciudadanía, en virtud de la Era De Los Datos que nos ha tocado vivir. 

Algunas pronostican, con acierto por mi parte,  que las matemáticas y el análisis de datos, además de otras competencias claves, deberían ser pilares fundamentales del contenido curricular en las escuelas. Los trabajos del futuro demandarán razonamiento abstracto y grandes dosis de análisis , que combinado con un pensamiento crítico y abierto e con conocimiento de idiomas, serán imprescindibles para generar servicios de valor basado en el conocimiento. Por supuesto que los trabajo cuasi-artesanales seguirán existiendo, así como aquellos trabajos que requieran de relaciones personales entre cliente y proveedor. Pero no cabe duda que todos debemos hacer un esfuerzo para mejorar nuestras capacidades analíticas para entender y fiarnos del mundo de datos en el que vivimos. Podemos y debemos cambiar. 

Y empezando desde los más pequeños es una buena idea.

Making Makers es una interesante iniciativa que recopila materiales adecuados para aprender a utilizar las herramientas y las tecnologías de la información, incluyendo también la programación. Otro ejemplo es Mi Primer Kit de Robótica, o el libro Python for kids que viene con un portal completo de recursos, para que nuestros hijos aprendan sus primeros algoritmos codificados en el lenguaje de programación Python, o Primo para que los niños aprendan la lógica de la programación.

Si se cultiva la parte analítica de nuestro hijos junto con otras cualidades y  competencias igualmente importantes, nuestro reto como "facilitadores" es prepararlos en la senda de la formación activa y la curiosidad por aprender y conocer durante todo la vida. No sabemos los nuevos trabajos que surgirán en cinco años, y menos dentro de 20 años cuando la nueva generación se incorpore al mundo laboral. ¿Que enseñarlos ahora? Curiosidad, motivación para aprender, pensamiento critico, y sobre todo, inculcar el valor de que la formación es un activo para la persona para toda la vida y no una imposición obligatoria durante la edad escolar. Con estas premisas , seguro que aprenderán las competencias necesarias para desempeñar los trabajos del 2034.


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Slow Technology

Cada vez surgen más y más aplicaciones, redes sociales, novedades tecnológicas, que aparecen y en poco, viendo la fugacidad de los tiempos que corren, desaparecen o vienen sustituidas casi con la misma rapidez con la que surgieron. Parece que estamos sometidos a un cambio constante y que debemos probar todos los nuevos gadgets que aparecen. 

Últimamente se dice que Facebook está de capa caída, y que los usuarios (sobre todo los jóvenes) prefieren más servicios instantáneos como Snapchat, cuando hace un par de años no eras nadie si no estabas en Facebook. Nunca entre en Second Life, un mundo virtual paralelo al real, nacido en 2003 con grandes expectativas y venido a menos con el auge de las redes sociales, muchos invirtieron incluso dinero en el y salieron mal parados. La rueda no para y ya esta en desarrollo su continuación mejorada y ampliada con la incorporación de sensores, Highfidelity. No tengo smartphone, estar permanentemente conectada sería mi perdición. Tampoco hago uso del Whatsapp, aunque durante un tiempo hice uso de una comunidad "abusiva" de emails. Llegan los relojes que te avisan de todo, e incluso los anillos, por si se te pasa por alto que recibiste un email y no creo que lo compre.

Pasado un tiempo piensas, ¿me he perdido algo si no he tenido cuenta de Twitter? ¿Y si no he tenido Facebook? ¿Qué pasa si me salto tres generaciones de Smartphone?¿Y si no tengo Internet en el móvil? Pues sí, principalmente no sabes cómo funciona en primera persona, no lo has experimentado, te has perdido algunas risas y algunos disgustos, pero tampoco he cantado en un coro o he hecho surf, y quizá me hubiera encantado, pero he hecho muchísimas otras cosas... Que no hagas uso de la cantidad enorme de posibilidades tecnológicas que tenemos a nuestro alcance, no quiere decir que no sepas de que van, al contrario, hay que estar al día de lo que sucede, porque esto te permite elegir entre lo que te hace falta y no, o lo que estás dispuesto a perder o ganar, según se mire, haciendo uso o no de estas tecnologías.

Me parece importante tener la opción de elegir, incluso rebelarse al uso de tecnologías que no nos son útiles y que solo nos suponen colapso material y mental. No me veo en ninguna de las categorías creadas para adoptar una tecnología (innovators, early adopters, early majority, late majority, laggards). Claramente no soy una early adopter, pero tampoco una laggard porque no tengo aversión por la tecnología, sino que necesito tiempo para reflexionar sobre lo que puede serme útil o no, aunque quizá ese tiempo sea excesivo según los patrones de instantaneidad y rapidez de hoy en día. Reivindico una Slow Technology, que me permita conocer las nuevas tendencias en tecnológicas, examinarlas con atención para elegir aquellas que puedan aportarme alguna ventaja. Una forma meditada de saborear la tecnología,  para disfrutar de sus ventajas y darse el tiempo necesario para encontrar aquellos matices que más me puedan interesar. 

En algún momento debemos decir basta, y pararnos a reflexionar sobre con cuanta tecnología podemos y queremos lidiar diariamente sin ser considerados los freakies por no comprar el ultimo teléfono móvil.  No deja de ser paradójico, que curiosamente también nos llamaban así algún tiempo atrás cuando la tecnología no era tan invasiva y decidíamos probar todo de motu proprio.


martes, 1 de octubre de 2013

2, 50, 75 y 80

Se dice que una imagen vale más que mil palabras. Los humanos tenemos una destreza visual envidiable. Carlo Ratti, profesor del MIT, dijo en una entrevista algún tiempo atrás cuatro números que dicen más que mil imágenes.
Las cuatro cifras importantes que hay que recordar sobre las ciudades son las siguientes: 2, 50, 75 y 80. Las ciudades solo suponen el 2 % de la corteza terrestre, pero concentran al 50 % de la población, representan el 75 % del consumo energético y el 80 % de las emisiones de CO2.
A primera vista parece que el gran problema al desarrollo y consumo sostenible y eficiente de recursos naturales y energético reside en las grandes urbes, ya que consumen prácticamente tres cuartas partes de toda la energía mundial y son responsables del 80% de las emisiones de CO2. 

Mas bien todo lo contrario: las ciudades son la clave para una cultura de desarrollo y consumo sostenible. 

Lo que parece claro es que las ciudades deben ser el foco de estudio, investigación  e innovación durante los próximos años.  Reduciendo el gasto energético y minimizando la contaminación en las ciudades, el porcentaje global de consumo energético y emisiones se reduciría drásticamente.

Para 2050 se estima que la población mundial llegue a la barrera de lo 9.000 millones. Más de la mitad vivirán en ciudades. Los dos primeros números para 2050 podrían ser 5, 70: los ciudades crecerían y emergerían nuevas urbas para dar cabida al 70% de la población mundial en 2050, que sería cerca de la población total actual.  ¿Lograremos que los dos últimos sean 50, 50 para 2050? 

sábado, 6 de julio de 2013

Ciencia abierta: ¿resultados más rápidos y mejores?

A la gente en su tiempo libre le gusta compartir hobbies con otras personas. También le gusta ayudar, a menudo de forma altruista, en actividades que le motiven. Hay multitud de ejemplos de colaboración voluntaria por parte de la comunidad para recoger datos y luego compartirlos. Con esta premisa, si se pudiera canalizar una pequeña parte del excedente cognitivo de la comunidad [1] para tareas científicas, esto significaría una auténtica revolución para la ciencia: más recursos, más mentes, más datos, más ideas, más de todo.

Ciencia abierta significa hacer públicos los datos de un proyecto científico. Pero no únicamente los datos son públicos, sino los métodos, problemas pendientes de resolver, interpretación de los resultados obtenidos, tareas de diseminación, etc. relacionados con un proyecto científico. El objetivo que persigue es involucrar a la comunidad a que participe en todas las facetas que definen un proyecto científico que sea de su interés. Al fin y al cabo es poner en práctica los principios usados en proyectos de software de código abierto a la Ciencia en general.

Ya hay algunas experiencias interesantes, como el caso de ciencia abierta en que la comunidad ha colaborado en la definición de un proceso de química inorgánica [2] (no soy experto, lo dejamos como "proceso"). Me he fijado en este estudio porque toca cuestiones fundamentales para el éxito de un proyecto de ciencia abierta. Los autores destacan dos puntos claves que también considero de sentido común y necesarios para, al menos encarrilar - que no asegurar-, el éxito de un proyecto de ciencia abierta. El primero es no empezar desde cero. Partir de un núcleo básico. Esto es un patrón común en proyectos de código abierto: el núcleo de Apache Server nació por ejemplo de un reducido grupo de programadores. Luego el proyecto se abrió a la comunidad. El segundo aspecto clave para incentivar la participación de la comunidad es, ni más ni menos, minimizar las barreras de entrada para que la comunidad participe. Mensajes simples, tareas bien definidas, y que quede claro qué se espera de la comunidad en todo momento. Si alguien quiere participar en un proyecto científico, que entienda sin problemas ni ambigüedades cómo puede participar y colaborar en algunas de las tareas. En realidad, dos aspectos de mucho sentido común, caen por su propio peso.

Pero, con una estrategia de ciencia abierta, ¿se obtienen realmente resultados de forma más rápida y científicamente válidos, que con el método tradicional de grupos "cerrados" de científicos? Si es así, ¿se debe elegir un grupo relativamente pequeño de expertos, focalizado en el ámbito de estudio del proyecto, o abrir el abanico a grupos más grandes? ¿Cómo se anima o incentiva a la participación de la comunidad? ¿Cómo se capta y se mantiene el interés de la comunidad en un proyecto? ¿Todas las disciplinas (software, química, medio ambiente, sociales, etc.) son susceptibles de ser utilizadas para la ciencia abierta?

[1] C. Shirky. Cognitive Surplus: Creativity and Generosity in a Connected Age. Penguin, 2010.
[2] M. Woelfle et al. Open science is a research accelerator. Nature Chemistry, 3:745-748, 2011. doi: 10.1038/nchem.1149

miércoles, 3 de julio de 2013

JRC Open Day 2013

El pasado Mayo 2013 fue el Open Day en el JRC, un evento bianual de puertas abierta con el fin de comunicar y acercar al público y a la sociedad en general la ciencia e investigación que se realiza en el JRC. Se realizaron muchas actividades didácticas, juegos y exhibiciones dedicadas principalmente a escolares y a los más pequeños.

Algunas áreas de investigación, en mi opinión, son más dadas a la diseminación que otras. Por ejemplo, la unidad que investiga los envoltorios y el contacto de éstos con la comida. Todo el mundo tiene una idea clara de esto porque ocurre diariamente en la vida de las personas: cuando vamos al supermercado, cuando cocinamos, cuando compramos pan. La comida en estos casos está en contacto con el envoltorio. ¿Qué sucede si ambos entran en contacto durante largo tiempo en condiciones de altas de temperaturas, como cuando olvidamos una paleta de plástico en una sartén al fuego? También me llamó la atención el uso del agua en la producción de ciertos alimentos. Una taza de café necesita 124 litros de agua y un kilo de carne más de 15000 litros de agua! Impresionante, verdad? Deberíamos comer mucho más verde si queremos, además de encontrarnos más sanos, salvaguardar nuestro planeta y ser más sostenibles.

En las geo-ciencias, ¿resulta más fácil o más difícil encontrar este tipo de ejemplos didácticos para la comunicación de la información geográfica y Digital Earth? ¿Cómo explicamos sus ventajas, impacto y valor añadido en las vidas de los ciudadanos? ¿Utiliza la gente Digital Earth en sus tareas diarias? ¿Conoce la gente el valor que supone el uso de la información geográfica?

La Digital Earth Unit hizo un gran trabajo este año, creando una exhibición dinámica con vídeos  juegos con mapas, póster explicativos, apps de crowdsourcing para generar un mapa de ruido, drones,  y sobre todo, hablar mucho y mucho con los visitantes. La gente entraba en la exhibición sin saber que significa Digital Earth y salían con una clara percepción de este concepto, y  muchos de ellos incluso entusiasmados con la posibilidad de participar en proyectos de ciencia ciudadana (citizen science). Tal vez, esta última sea la característica sobre la que los geo-científicos deban incidir para comunicar la información geográfica a la sociedad y enganchar a los ciudadanos en proyectos científicos relacionados de Digital Earth y de impacto para la sociedad.