Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta bibliotecas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bibliotecas. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de junio de 2015

NYPL busca Space/Time Engineer

La New York Public Library anda buscando perfiles raros para que se unan a se equipo de investigación NYPL Labs. Lo primero es una gozada que una biblioteca tenga un equipo de investigación dentro de la casa. Lo segundo aún más extravagante es que buscan a un candidato/a para crear una subseccion aún más rara dentro de NYPL Labs, que de por si ya es raro. El candidato buscado tendrá el sugerente título de Space/Time Directory Engineer y creará el Space/Time Directory.

El candidato requiere de un perfil técnico en tecnológicas geoespaciales (otra vez!) para dar vida a un servicio geoespacial de recursos históricos. Pero atención, dicho Space/Time Directory combinará colecciones históricas con datos creados y proporcionados por los usuarios (crowdsourced data). En fin, un trabajo ideal para un geobibliotecario/a que alterna con suma facilidad entre:


  • la tecnológica y las ciencias sociales, 
  • las colecciones históricas y los datos en tiempo real de la gente,
  • la diseminación en conferencias y a través de "blogging and hack events", y 
  • la habilidad de escribir excelente prosa y código a la vez.



domingo, 31 de agosto de 2014

En contra las bibliotecas inteligentes

El periodo vacacional de agosto siempre es propicio para la lectura de algún libro de esos que gusta leer con calma. 

Imagínate una biblioteca inteligente. Una biblioteca que tiene digitalizados todos sus libros, colecciones y demás recursos, y que estos se sirven por Internet directamente al teléfono móvil del usuario. La biblioteca posee una gigantesca base de datos donde se cuantifica cada pequeño detalle de cada uno de los libros. Además, cuenta con potentes algoritmos informáticos capaces de mezclar la enorme base de datos con otros conjuntos de datos con información personal de los usuarios. A partir de los gustos personales, preferencias y estilos de vida captado de los perfiles de los usuarios en las redes sociales, otros algoritmos escupen recomendaciones de lectura personalizadas y hasta se atreven con predicciones de lecturas, hasta llegar al grado de recomendarnos libros de contenido más ligero si se anticipa un mes con mucho trabajo, o libros de viajes si nos encontramos planificando las próximas vacaciones de Semana Santa. Y todo ello sin interaccionar con la biblioteca, porque la biblioteca es inteligente. No hay que pedirle nada. Ya sabe todo el pasado y presente de cada usuario y parte del futuro inmediato. Calcula sus decisiones y predicciones masticando y analizando datos que generamos diariamente.

"Against the Smart City" de Adam Greenfield, es en realidad el libro que he le'ido este verano. No habla de bibliotecas inteligentes, sino de ciudades inteligentes (en el momento que se añade un adjetivo como inteligente, denota que existen también ciudades "tontas". Y edificios tontos. Y neveras tontas... Un sin-sentido) . Se trata de un breve ensayo que critica con dureza la locura actual en cuantificar cada detalle de las ciudades vía las tecnologías de la información, redes, sensores, etc. con el beneplácito de los políticos y en pro de la eficiencia máxima de recursos y la perfección absoluta en la toma de decisiones. La ciudad inteligente, tal como la concibe la industria tecnología interesada únicamente en implantar sus fabulosos sistemas informáticos en las ciudades como si se trataran de fábricas de automóviles,  se olvida de sus ciudadanos y de la propia ciudad como ente vivo, complejo, dinámico y cambiante. La ciudad y sus ciudadanos forma un todo imperfecto, con raíces socio-económicas y culturales diversas, ligadas al territorio donde se encuentran, ligadas a las costumbres de sus ciudadanos, ligadas al clima y al entorno que las rodea, ligadas en definitiva a una época. Hay cosas que simplemente no tiene sentido que sean perfectas. Son el motor y sello de identidad de las ciudades y sus ciudadanos que son imperfectas. Si fueran perfectas, no funcionarían sin más. 

Al igual que la inmensa mayoría de los mortales de una ciudad cualquier, el autor no está en contra de los avances tecnológicos en las ciudades, sino de la codicia de un puñado de empresas en buscar un nicho de negocio rentable y rápido en las ciudades en aras de la modernidad sin detenerse un instante en preguntarse si todo eso lo necesita una ciudad. El objetivo es simplemente económico, en busca del contrato multimillonario del mantenimiento del sistema a costa de los contribuyentes pero sin contar con ellos.

Un sí rotundo a los avances tecnológicos en las bibliotecas, con lógica y sentido, siempre que refuercen (y no destruyan) la propia identidad de una biblioteca. Un rotundo no a las biblioteca inteligentes como las del ejemplo ficticio al principio de esta entrada que destruyen la esencia milenaria de las bibliotecas por el mero hecho de la modernidad. 





martes, 1 de julio de 2014

Bibliotecas ubicuas, ¿dónde?



Las iniciativas sociales de colaboración son cada vez más abundantes. No cabe duda que el acceso a internet desde diferentes dispositivos, las mejoras en usabilidad, la alfabetización tecnológica… y toda una serie de avances en relación con el uso de ICT por parte de cualquier grupo social o individuo, han hecho proliferar estas iniciativas en todas direcciones. Agrupados en torno a una temática de interés común el “poder de las masas” permite darle la vuelta, mejorar, probar, cambiar, aportar, reflexionar, renovar… el sistema establecido para refrescarlo.

En relación con bibliotecas y el mundo del libro ha habido varias experiencias interesantes al respecto. Uno de los primeros en aparecer fue el Bookcrossing (2001). Básicamente, la idea es la de “liberar” libros y dejarlos en lugares públicos de forma que otro lector pueda encontrarlos y disfrutar de su lectura. Los libros que se quieren compartir se dan de alta en una base de datos y se les asigna un número de identificación (BCID) de forma que puedes seguir la vida de los libros una vez que salen de tu estantería. También puedes “ir de caza” y ver qué libros hay liberados en cada país, cada ciudad, cada barrio. La iniciativa se ha extendido por todo el globo, por ejemplo en España cuenta con 42.391 miembros.

Recientemente me encontré con una iniciativa experimental italiana interesante SocialBook: la rete delle biblioteche personali. En este caso la idea se basa en la creación de una biblioteca difusa, formada por colecciones personales, entes locales y bibliotecas, que sirva de aglutinador de una comunidad. Los usuarios (pequeños bibliotecarios) dan de alta los libros que están dispuestos a prestar, generando así un catálogo, para posteriormente poder localizar las copias de libros disponibles más cercanas a su domicilio, ejerciendo bibliotecas y otros entes, el papel de facilitadores.

Desde España, desde enero 2012 lleva funcionando la exitosa inciativa SocialBiblio, consistente en la creación de una comunidad a través de "una plataforma de formación colaborativa, en la que un día seremos profesores y otro seremos alumnos". La iniciativa, ampliamente difundida entre el colectivo profesional español, dió incluso el salto a Latinoamérica, estableciéndose diferentes webminars para ambos lados del océano, durante 2013.

Por último mencionaremos Viewshare aplicación web gratuita, desarrollada por la Library of Congress, a través de la cual los usuarios pueden desarrollar vistas dinámicas (mapas, nubes de etiquetas, líneas del tiempo, gráficas) partiendo de colecciones digitales.

Y qué veis de común en todo estos, además de colecciones de libros analógicos o digitales?… geo… la localización de los libros para ser cazados, la localización de los usuarios, el seguimiento de los libros en su busca de la libertad… los usuarios están generando sus propios mapas, indicando cuales son los puntos Bookcrossing en España, o fotografiando en qué lugar ha sido liberado un libro.

En el caso de SocialBook también el territorio juega un papel muy importante. A escala más reducida y por lo tanto a más nivel de detalle (sin entrar en temas de privacidad), en este proyecto podrían representarse puntos culturales focales en un territorio y aprovecharlos para la puesta en práctica de otras actividades o servicios. En concreto esta iniciativa está enmarcada en el proyecto Open Culture Atlas, de geolocalización cultural colaborativa, nacido en Italia en 2013.

Un complemento ideal para SocialBiblio, quizá sus promotoras ya lo hayan pensado, sería poder ver representados en un mapa el interés en determinados contenidos por determinadas zonas geográficas, o las áreas donde la iniciativa tiene más seguidores. 

Viewshare, utiliza la visualización a través de mapas (y otras representaciones) como forma de difusión y de localización de colecciones digitales.

Y ante esto, no os parece que las bibliotecas deberían aprovechar el potencial geo? Conocéis otras iniciativas que pongan en relación mapas y bibliotecas?