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lunes, 27 de enero de 2014

¿Cuándo un artículo merece ser citado?



Recientemente leí un artículo que era una verdadera patata, pero ahí estaba, publicado en una revista con impacto. A pesar de que el título prometía, porque ponía en relación dos cosas, aparentemente no relacionadas con anterioridad, el contenido del artículo y la base eran verdaderamente malas.

Esto me hizo reflexionar sobre si debería o no citar este artículo. Creo que, si escribo un trabajo sobre una temática relacionada, probablemente debería citarlo, bien sea por la escasez de conclusiones a las que llega (para motivar mi trabajo) o porque es lo primero que apareció (aunque fuera una patata) en su día, ambos motivos más anecdóticos que científicos.  Porque, si bien, cuando se cita un documento lo que se pretende es:
  • primero, dar muestras de rigor científico al haber consultado la literatura previamente publicada, y compararla con el trabajo que lo cita;
  • segundo, ayudar a otros investigadores a que sigan el curso de la investigación y puedan derivar a otros materiales de su interés;
  • tercero, diferenciar las ideas propias de aquellas de otros autores; y
  • cuarto, y como "subproducto", lo que provocamos es dar "impacto" a un documento que no siempre tiene porque ser enormemente relevante, interesante, correcto o adecuado.
Si citara al artículo-patata las tres primeras pretensiones de una cita bibliográfica se cumplen, pero, ¿y la cuarta? ¿Merece ese artículo recibir más impacto allá de la anécdota? Y si tenemos en cuenta todo lo que puede implicar, en relación a darle una importancia y relevancia a un documento que puede o no puede tenerla, ¿hasta qué punto merece un artículo ser citado?

Esta línea de pensamiento la he encontrado después en un debate en Iwetel sobre los comentarios del premio nobel Randy Schekman (http://www.theguardian.com/science/2013/dec/09/nobel-winner-boycott-science-journals?CMP=twt_fd) y he pensado que podría ser interesante que los artículos citados se presentaran con:
  • algún tipo de orden de importancia;
  • nivel de aplicación y relación con respecto al artículo que lo cita;
  • nivel de contribución al artículo que lo cita, esto es, en qué medida nos hemos basado en el trabajo citado para construir trabajo que lo cita.
Quizá podríamos encontrar alguna forma de mecanismo de rating que nos ayudara a medir su importancia e interés y así nos ayudara a otorgar "su impacto", tanto positivo como negativo, de una forma más acertada. Por otra parte conviene no olvidar que el (factor de) impacto se otorga a revistas, pero no a nivel de artículo individual, por lo que hay documentos que pueden salir beneficiados "inesperadamente".

Seguro que alguien que yo ha pensado esto antes, y no lo he citado ;-) Si conocéis alguna iniciativa que esté trabajando sobre esto, os agradecería que la compartierais.

viernes, 24 de enero de 2014

#sumario #misc (24/01/2014)





miércoles, 22 de enero de 2014

Itinerarios temáticos en Coursera

Coursera ha anunciado la puesta en marcha de Specializations o lista de cursos sobre una misma temática. 
The Specializations cover popular topics such as Data Science, Cybersecurity, Android Development, and Foundations of Teaching. Every Specialization will culminate with a unique capstone project or exam that allows students to apply what they’ve learned to relevant, real world scenarios. Students completing the series will receive a Specialization Certificate verifying their completion of a top-notch academic program
Coursera pasa de ofrecer cursos individuales desconectados entre sí a itinerarios completos sobre una materia  que incluyen al final un curso especial (Capstone) a modo de proyecto o trabajo final de itinerario. Además la obtención del certificado a nivel de itinerario viene condiciona a superar cada uno de los cursos y es de pago, asequible, pero deja de ser completamente gratis. Si a alguien no le interesa el certificado, puede también cursar el itinerario completo de forma gratuita. 

De especial interés es el itinerario de Data Science Specialization compuesto de 9 cursos.

No sabemos como los alumnos responderán a esta innovación, pero puede ser un primer paso hacia un modelo de negocio exitoso y significar un giro dramático hacia la rentabilidad de los MOOCs.

viernes, 10 de enero de 2014

¿Que hay de geo en aplicaciones de salud?

Mucho. Potencialmente mucho. Esta entrada viene a colación para destacar un comentario en Science [1], que termina con las siguientes dos frases: 
“…There is also an urgent need for the creation of distributed, interoperable spatial data infrastructures to integrate health research data across and within disparate health research programs. In addition to fostering standards and scientific access, such large-scale spatial data infrastructures are themselves powerful new resources for generating and testing hypotheses, detecting spatial patterns, and responding to health threats.”
No es nada nuevo comentar que algunos problemas de salud pública pueden llevar a mejores decisiones si se analizan desde una perspectiva espacio-temporal. Un ejemplo típico es la expansión, o simplemente la monitorización, de una epidemia en una gran ciudad. Las tecnologías geo-espaciales facilitan por ejemplo analizar y simular la evolución temporal y espacial de una epidemia. Del valor añadido de afrontar un problema desde una perspectiva distinta, como la espacial, ya se dio cuenta el Dr Snow en el siglo XIX con su famoso mapa del colera y a vuelto a la palestra con el comentario en Science de arriba.  En otras palabras, es evidente que las aplicaciones de salud necesitan datos y tecnologías geo-espaciales para, por ejemplo, pronosticar cómo se expande una epidemia en un área. Señores médicos: no reinventen la rueda, no se saquen de la chistera nuevos servicios geo-espaciales! Aquí al lado tienen a la comunidad geo-espacial con sus infraestructuras de datos espaciales lista para colaborar y ayudarles. Una vez claro este punto, habría que pensar, como los autores del comentario en Science argumentan, en ver de que forma ambas infraestructuras, la geo-espacial  y la de salud, pueden interaccionar y colaborar en proyectos donde las tecnologías y datos  geo-espaciales ayuden en programas de salud pública. En un reciente artículo publicado en FGCS hemos sugerido la necesidad de colaboración entre las infraestructuras de información de salud y la geográfica [2]. Desde un punto tecnológico, es evidente que cada disciplina tiene sus singularidades, su terminología, su forma de hacer las cosas. Eso es así, y la esperanza de una única infraestructura “para todo” es más bien utopía. En la práctica, si somos capaces de identificar las demandas de carácter geo-espacial en aplicaciones de salud, y hacerlas corresponder con las ofertas de los servicios y tecnologías geo-espaciales, puede ser una vía para estrechar y aunar la colaboración entre disciplinas distintas que intentan resolver problemas multi-disciplinares.

[1] D.B. Richardson et al. Spatial Turn in Health Research. Science, 339(6126):1390-1392, 2013. doi: 10.1126/science.1232257
[2] C. Granell, O. Belmonte, L. Díaz. Geospatial information infrastructures to address spatial needs in health: collaboration, challenges and opportunities. Future Generation Computer Systems 31, 213-222. doi: 10.1016/j.future.2013.04.002. Acceso a la versión preprint.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Slow Technology

Cada vez surgen más y más aplicaciones, redes sociales, novedades tecnológicas, que aparecen y en poco, viendo la fugacidad de los tiempos que corren, desaparecen o vienen sustituidas casi con la misma rapidez con la que surgieron. Parece que estamos sometidos a un cambio constante y que debemos probar todos los nuevos gadgets que aparecen. 

Últimamente se dice que Facebook está de capa caída, y que los usuarios (sobre todo los jóvenes) prefieren más servicios instantáneos como Snapchat, cuando hace un par de años no eras nadie si no estabas en Facebook. Nunca entre en Second Life, un mundo virtual paralelo al real, nacido en 2003 con grandes expectativas y venido a menos con el auge de las redes sociales, muchos invirtieron incluso dinero en el y salieron mal parados. La rueda no para y ya esta en desarrollo su continuación mejorada y ampliada con la incorporación de sensores, Highfidelity. No tengo smartphone, estar permanentemente conectada sería mi perdición. Tampoco hago uso del Whatsapp, aunque durante un tiempo hice uso de una comunidad "abusiva" de emails. Llegan los relojes que te avisan de todo, e incluso los anillos, por si se te pasa por alto que recibiste un email y no creo que lo compre.

Pasado un tiempo piensas, ¿me he perdido algo si no he tenido cuenta de Twitter? ¿Y si no he tenido Facebook? ¿Qué pasa si me salto tres generaciones de Smartphone?¿Y si no tengo Internet en el móvil? Pues sí, principalmente no sabes cómo funciona en primera persona, no lo has experimentado, te has perdido algunas risas y algunos disgustos, pero tampoco he cantado en un coro o he hecho surf, y quizá me hubiera encantado, pero he hecho muchísimas otras cosas... Que no hagas uso de la cantidad enorme de posibilidades tecnológicas que tenemos a nuestro alcance, no quiere decir que no sepas de que van, al contrario, hay que estar al día de lo que sucede, porque esto te permite elegir entre lo que te hace falta y no, o lo que estás dispuesto a perder o ganar, según se mire, haciendo uso o no de estas tecnologías.

Me parece importante tener la opción de elegir, incluso rebelarse al uso de tecnologías que no nos son útiles y que solo nos suponen colapso material y mental. No me veo en ninguna de las categorías creadas para adoptar una tecnología (innovators, early adopters, early majority, late majority, laggards). Claramente no soy una early adopter, pero tampoco una laggard porque no tengo aversión por la tecnología, sino que necesito tiempo para reflexionar sobre lo que puede serme útil o no, aunque quizá ese tiempo sea excesivo según los patrones de instantaneidad y rapidez de hoy en día. Reivindico una Slow Technology, que me permita conocer las nuevas tendencias en tecnológicas, examinarlas con atención para elegir aquellas que puedan aportarme alguna ventaja. Una forma meditada de saborear la tecnología,  para disfrutar de sus ventajas y darse el tiempo necesario para encontrar aquellos matices que más me puedan interesar. 

En algún momento debemos decir basta, y pararnos a reflexionar sobre con cuanta tecnología podemos y queremos lidiar diariamente sin ser considerados los freakies por no comprar el ultimo teléfono móvil.  No deja de ser paradójico, que curiosamente también nos llamaban así algún tiempo atrás cuando la tecnología no era tan invasiva y decidíamos probar todo de motu proprio.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Las Vs de Big data: Variedad (Parte 2)

Seguimos con la serie de las Vs que caracterizan a Big Data para las Unidades de Información con la V de Variedad. 

Como ocurría con el Volumen, la Variedad es una cualidad de Big Data que no necesita mucha más explicación adicional.  La variedad de datos de los cuales se puede "sacar jugo" es cada vez mayor, y de algún modo correlaciona con la cantidad de distintas fuentes generadoras de datos.  
Los datos generados por la multitud de sensores estáticos desplegados en las ciudades: sensores de movimiento, video-cámaras, térmicos, infrarrojos, de medición de la calidad del aire, del sonido, de condiciones medioambientales, etc.>

Los datos generados por los sensores humanos mediante el uso de las redes sociales, y las que están por venir.

Los datos generado por los nuevos dispositivos, dejando al smartphone de lado, como los relojes, gafas, brazaletes, la televisión y ropa "inteligente" repleta de nuevos mini-sensores que monitorizarán nuestra actividad diaria y la de nuestro entorno. 

Los datos generados por literalmente cualquier cosa (o "thing") que te puedas imaginar, y que tenga la capacidad de dialogar con otras cosas para captar/transmitir datos. La Internet de las Cosas promete ser un generador continuo de flujos de datos de cualquier índole. 

Los datos generados por lo que vienen siendo los proveedores tradicionales, como instituciones y agencias públicas, unidades de información, bibliotecas, organismos científicos, etc., que obviamente siguen teniendo su tirón e importancia como proveedores de datos ante en el mundo dominado por los datos de "ahora y aquí" captados por los distintos tipos de sensores mencionados arriba.

Los datos generados por los sensores equipados en tu dispositivo móvil, que llevas en tu bolsillo a todas partes. Aparentemente son pocos,  pero multiplicados por unos cuantos millones en todo el mundo, la cantidad y variedad de datos va in crescendo con el paso del tiempo. Sin duda alguna.

Ante la era de los sensores por doquier,  no cabe duda que los datos generados serán de lo más variado, en cuanto a formato, contenido, estructura, semántica, resolución espacial, resolución temporal,  y mucho, mucho ruido intercalado para hacer el cóctel mas interesante.

Las bibliotecas e unidades de información afrontan un gran reto desde la perspectiva de la gestión de estas colecciones tan variadas. Desde la parte tecnológica, Big Data promete poner orden en todo ese caos de tipos heterogéneos de datos. Eso está aún por ver, pero tampoco es la responsabilidad de las bibliotecas y unidades de información. Sin embargo, en cuanto a la parte que les atañe, el reto supone casi un cambio disruptivo en aptitud, mentalidad , y saber hacer del oficio. A diferencia del pasado y presente actual, el saber adaptarse y vivir con la variedad, incertidumbre, y dinamismo de las colecciones de datos actuales será clave para posicionar otra vez a las unidades de información y bibliotecas como centros de referencia en la gestión de la nueva ola de colecciones. Sin una voluntad de cambio hacia la variedad, quedarán exiliadas de la era de los sensores.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Se busca geobibliotecario (2)

Hemos plasmado nuestras ideas previas sobre el role de geobibliotecario en un artículo publicado en EPI, el cual se puede descargar desde e-LIS,  donde comentamos la necesidad de abordar de forma colaborativa la gestión de los datos geográficos producidos en las universidades [1]. Los datos geográficos son transversales ya que muchas departamentos distintos bien los producen o los utilizan en sus proyectos. La gestión de estas colecciones sería mucho más eficaz desde un servicio central en las universidades como lo es la biblioteca, donde sus profesionales pueden ofrecer su buen hacer en gestión de colecciones aplicado a este tipo particular de datos.

Esperamos vuestro comentarios y sugerencias!

[1] C. Granell-Canut, E. Aquilar-Moreno. Se busca geobibliotecario: los datos geográficos entran en la biblioteca. Profesional de la Información, 22(6):569-573, 2013. doi:10.3145/epi.2013.nov.10